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NOTIGROBO | Agosto 2011
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Lo que hay que mirar

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En el esquema con el que venimos analizando el mercado de soja y maíz, continuamos viendo por un lado los fundamentals alcistas basados en una situación de stocks mínimos de final de campaña y un cuadro de oferta y demanda que no contempla una recuperación de stocks para la nueva cosecha en Estados Unidos.

Los números del USDA parecen contemplar rindes optimistas para maíz y soja, logrables en la medida que el clima no tenga inconvenientes. Al momento de escribir este informe las condiciones del cultivo de maíz y soja, comparados con la situación para esta misma época del año pasado, reflejan un empeoramiento de 9% en maíz y de 6% en soja. Si a esto le sumamos que el área se ha ampliado significativamente y que en los años de crecimiento de área es menos probable alcanzar rindes de tendencia, podríamos suponer alguna dificultad en que se logren los rindes estimados por el USDA. En el caso de la soja habría que sumarle que el área de soja de segunda se duplica respecto de la del año pasado. Los calores ocurridos en  Julio, volvieron a  colocar al mercado en la tendencia ascendente que se había quebrado con el reporte bajista del USDA del 30 de junio (donde aparecieron stocks de maíz que todavía no se entiende bien de dónde salieron). Con la volatilidad propia que caracteriza esta época del año, el mercado volvió a armar su “prima de riesgo climática”. Sin embargo nos encontramos todavía en medio del “mercado climático”, y en los últimos días los pronósticos de menos calor y algo de humedad bajaron las expectativas alcistas.


Este enfoque del lado de la oferta y concentrado en el impacto de los rindes, es sólo la mitad de la película y es la parte que nos están mostrando todos los analistas. Creo que en este film de suspenso, hay que estar preparado para que las cosas puedan ser de otra manera distinta a lo que venimos viendo hasta ahora: a lo mejor en la medida que transcurre el tiempo, el chico bueno y lindo se transforma en alguien más desagradable o el escenario del pueblo tranquilo y apacible se empieza a poner más turbulento. Nadie habla por el momento de la demanda, y si los componentes de demanda de los cuadros de oferta/demanda del USDA y los analistas pasan a ser menores que los estimados, entonces los stocks dejan de ser tan ajustados. Por lo tanto es momento de empezar a mirar cómo vienen las exportaciones, el consumo doméstico, la producción de etanol en el caso del maíz, las importaciones mensuales de China en el caso de la soja. Hay que distinguir que una cosa son las ventas, y otra son los embarques: al final de la campaña pueden haber muchas ventas que no se embarquen y se pasen para la cosecha siguiente. En el caso del maíz y la soja, los embarques vienen cayendo y es probable que no se llegue al volumen de exportaciones estimado para la campaña que finaliza; entonces esos stocks finales se incorporan como stocks iniciales de la nueva cosecha. En el caso de la soja, la cosecha brasileña se viene ampliando y los stocks en Sudamérica son muy abundantes; por su parte los chinos vienen bajando el ritmo de importaciones. Por el lado del maíz las intenciones del área a sembrar en nuestro continente aumentan bastante respecto del  año pasado y eso puede ralentizar la demanda de maíz estadounidense.


Siguiendo nuestro esquema de análisis que comentamos al principio, faltaría hablar del escenario macroeconómico y geopolítico, que le viene dando sustento a los precios altos. Ya hablamos en  informes pasados de los estímulos monetarios, del exceso de liquidez, de la devaluación del dólar y  las bajas tasas de interés que producen una suba de los commodities y favorecen la inversión de Fondos que ven en nuestros productos un activo de inversión. Luego de la crisis de 2008 se aplicaron medidas de excepción que lograron evitar una depresión, pero no evitaron la recesión en la cual nos encontramos; sin embargo esas mismas medidas propiciaron una suba de los activos. Hoy seguimos con ese mismo escenario, pero hay que seguir de cerca los factores que pueden hacerlo cambiar. La crisis europea no está resuelta, los déficits fiscales de los países centrales se encuentran en niveles no sustentables (Estados Unidos y la pirotecnia de un default) y sus tasas el desempleo altísimas no estimulan el consumo.

Por Carlos Sánchez Negrete
Compañía Gral. del Término SA

 

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