En realidad el titulo no hace más que reflejar mi historia dentro de Los Grobo. Pude construir una Red, y gracias a Dios sigo vivo.
Como toda historia tiene un principio, corría el año 2001, año complicadito si los hubo, sobre el final de la campaña y ante la falta de inversores de la Empresa en la que entonces trabajaba, un contratista cosechero me invitó a acompañarlo a Carlos Casares a donde él tenía que ir a cobrar una cosecha; y de paso me presentaba a un tal Gustavo que tenía ganas de hacer algunas hectáreas por mi zona de influencia, el Sudeste de la provincia de Bs As.

Y para allí salimos un día de julio que llovía a mares, la 226 estaba cortada porque había colapsado un puente, fuimos por Rauch, Azul y de nuevo la 226, llegamos a Casares, nunca había visto tanta agua junta, ni en Mar del Plata donde resido, fuimos a las oficinas de la calle Rodriguez Peña, nos recibió Gustavo (que era Grobo), este gaucho me presentó y le dijo que tenía unas cuantas hectáreas para producción (obviamente no eran mías), le conté con quien trabajaba y cómo, y le tiré si le interesaba hacer algo, muy afablemente me dijo que lo analizaría, intercambiamos mails, quedamos en contacto todo habrá durado 20 minutos, cobramos y de vuelta al pago, pensando: ¿dónde sembrarán estos pibes?, ¡cuánta agua!.
Por supuesto a pura garra intercambiamos unos cuantos mails, finalmente me dijo que tenía cubierto su negocio pero que me pasaba el teléfono de unos colegas amigos que sembraban por mi zona, por supuesto que los llamé y algo hice con ellos, una especie de pasantía (la necesidad hace al hombre), pero seguimos en contacto.
Pasaron unos meses, en los que aproveché para hacerme el pasaporte comunitario europeo (por las dudas), y sobre finales de año se realizó el último AAPRESID en Mar del Plata. Para ese entonces, yo estaba renegado con el campo, la profesión y creo que con todo, ni hablar del país. Fernando, uno de mis grandes amigos de la vida me llamó el ultimo día del Congreso y me invitó a asistir ya que tenía unas credenciales de unos compañeros que se habían ido, primero lo mandé al carajo pero después dije “qué pierdo”. Me puse la credencial al revés y adentro.
No me olvido más: comenzaba una conferencia con un panel de tres expositores, Gustavo Grobocopatel, Oscar Alvarado y un Sr. Abelenda que era y es proveedor de El Tejar. Había como 500 personas o más, y yo con “mi credencial” al revés.
Los tres presentaron sus empresas y dieron un bosquejo de sus características, y ahí lo escuche a Gustavo hablar por primera vez de Empresa en Red. Tiró unos conceptos que por un lado me entusiasmaron pero también me hicieron dudar de su cordura, así y todo, la idea me quedó picando.
Terminada la exposición me quedé un rato analizando lo que había escuchado (¿o tal vez me había quedado dormido?). Entonces lo veo a Gustavo saludando a todos los que se acercaban, pensé:- voy y lo saludo… ¡ni en pedo! no va a saber quién soy, ¡encima estoy con la credencial dada vuelta!. Tomé valor y fui, me ubiqué detrás de
Héctor Huergo (Director de Clarín Rural) con quien estaba conversando, en eso lo aparta y me dice: -Cristian, tengo que hablar con vos – yo miré por encima de mi hombro pensando que le hablaría a alguien detrás mío pero no, me hablaba a mí. Lo espero unos minutos, me viene el a saludar y después de preguntas de rigor me dice:
–Preparate para el próximo año que vamos a hacer algo juntos– Me da un abrazo se despide y se va. Mucha de la gente que había alrededor debe haber pensado: –El de la credencial al revés debe ser un groso.
Seguimos en contacto y en febrero del 2002 me envió a Fernando Solari para ver los campos que tenía en carpeta, planos de campos, mapas de suelos, rendimientos, historia, etc. Recorrimos más de 10 mil hectáreas pero estuvimos lejos en los precios de arrendamiento y no alquilamos ni una quinta.
Seguimos en contacto a pura garra (la mía). Fueron pasando los meses y exactamente en octubre, 45 minutos después de haber pensado mientras viajaba: –¡A este gordo no le escribo más!, es perder el tiempo, nunca vamos a hacer nada– me suena el teléfono, número desconocido, atiendo y una voz sensual (de mujer obviamente) que me dice: –Ing. Duckwitz– o algo parecido –el Ing. Grobocopatel está viajando hacia Mar del Plata y se quiere reunir con usted.
Nos encontramos en el Hotel Costagalana y nuevamente: –Quiero que trabajes con nosotros. La próxima campaña si o si armamos una zona para vos– . Y acá estoy, 10 años después, como Responsable Técnico de la Zona Sudeste, 9 campañas sobre el lomo, mil batallas y otras mil por batallar, formando parte de una extraordinaria Red de Redes.
Lo que en principio parecía una utopía, hoy no sólo es una realidad sino que además crece y se agiganta. Una cantidad de dueños de campos, contratistas de toda índole, interactuando y potenciándose utilizando todas las herramientas que Los Grobo nos brinda, SGR para crecer, capacitaciones para mejorar y conocernos, jornadas para mostrar lo que hacemos y aprender entre todos. Es impresionante ver cómo participa la gente cuando se le brinda un espacio para el aprendizaje y el conocimiento, muchas veces los operarios nos dan clases magistrales demostrando su experiencia y sabiduría.
Hoy cuando analizo y tomo conciencia de la real dimensión de la Red que lidero, soy consciente de que si bien había una semillita de ese liderazgo en mí las continuas y excelentes capacitaciones que Los Grobo puso a mi disposición dieron sus frutos y realmente fueron aprovechadas en su totalidad. Hoy puedo ser ese Responsable Técnico por el que Gustavo y luego LGA apostó. No fue fácil el camino pero cuando existe dedicación y compromiso la construcción y la consolidación de una Red es altamente posible. La confianza es una virtud sumamente indispensable para poder afianzar la misma. La Red es confianza pura. Sin confianza no hay Red.
Para armar y formar parte de una Red, se necesita creer, yo creo, pero también se necesita gente que crea en uno y eso es lo que hizo Los Grobo conmigo.
A todos aquellos Emprendedores que quieran sumarse o comenzar una Red, les doy un consejo: todo es posible, sino miren mi historia… se puede empezar hasta con una credencial al revés.
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