Luego de las caídas que se produjeron a fin de junio producto del reporte bajista de stocks del USDA, los precios comenzaron una fuerte recuperación, que culminó hacia fin de Agosto con los valores cercanos a los máximos del año para trigo y maíz, y logrando nuevos altos anuales en soja.

Si bien, los problemas económicos de EEUU y sobre todo de Europa ya estaban a la vista, nuestros productos seguían mostrando fortaleza en contraposición al resto de los mercados. Los escasos stocks seguían alimentando los fundamentals alcistas como único argumento de la tendencia de los precios agrícolas. Si bien, ya los organismos internacionales y las proyecciones de todos los analistas eran de un crecimiento económico menos optimista y con caída en las estimaciones de crecimiento del PBI de todos los países, nuestros mercados seguían mirando su propia escasez. Los comentarios de los analistas granarios por esos momentos eran acerca de los problemas climáticos que afectaban los rindes, con estimaciones de producción que se achicaban a medida que transcurrían los días. Claramente ante la incertidumbre de no contar con la oferta adecuada, los mercados cotizaban esa incertidumbre con una prima de riesgo en los precios de CBOT; hasta que la cosecha no apareciera, nadie estaba dispuesto a soportar una eventual falta de producto y esto abonaba la tierra fértil de los especuladores que construían posiciones compradas que se hacían ganadoras con el transcurso de los días.
Septiembre ha sido claramente un mes de quiebre importantísimo para el mercado, ya que en el transcurso de ese mes el maíz, el trigo y la soja perdieron en el mercado de Chicago un 19% de su valor, con bajas de -54 usd/ton en maíz, -99 usd/ton en soja y – 52 usd/ton en trigo. Entonces cabe preguntarnos qué es lo que cambió durante este mes. En primer lugar, como mencionamos anteriormente, el foco estaba puesto en los fundamentals que es lo mismo que decir que todos estaban mirando hacia el lado de la oferta, donde todo era alcista para los precios. A medida que transcurrió el tiempo, el mercado fue descontando estos problemas y las incertidumbres se fueron aplacando con la entrada de las cosechadoras en los lotes.
En segundo lugar, la crisis europea lejos de solucionarse se fue agravando y la esperada inyección de liquidez de la Reserva Federal de Estados Unidos con una nueva emisión millonaria de dólares quedo descartada luego de la reunión del Fed de septiembre. Los mercados financieros estaban esperando que la Fed reeditara su política monetaria activa que volvería a reflacionar los precios de los activos, pero esto no aconteció y los mercados financieros reaccionaron muy mal, produciendo una salida importante de fondos de todos los mercados, incluyendo los de granos. Por último, el golpe de gracia los dio el reporte de stocks del USDA del 30 de septiembre donde informó que los stocks finales de la campaña 2010/2011 de maíz son 17% mayores a los esperados y los de soja levemente más bajos. El mensaje del reporte es que los precios altos produjeron racionamiento de demanda y que esos stocks excedentes proporcionan un colchón ante la eventual entrada de China como comprador al mercado de maíz. Esto fue un golpe directo al corazón de los fundamentals que era el argumento alcista de los mercados de cereales y oleaginosas.
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