Sin duda los calores del mes de julio y parte de agosto en EEUU han afectado los rindes, sobre todo de maíz. Desde hace un tiempo venimos observando un deterioro paulatino, en las condiciones de los cultivos de maíz y soja informadas por el USDA semanalmente. Asimismo, la estimación de menores rindes realizada por el grupo de agricultores Profarmer, luego de una recorrida por los campos del corazón maicero mantiene al mercado nervioso.

Esta situación de una probable menor producción que la estimada por el USDA, es la que el mercado viene descontando vía una suba sostenida de los precios, rompiendo los valores máximos anteriores en el mercado de Chicago. Dicha ruptura nos indica que la prima de riesgo climática va aumentando en la medida que las expectativas de rindes va disminuyendo. Parecería que el maíz ya ha ponderado el problema en su precio y el período crítico climático ya pasó, y por tanto la influencia del clima será menor. Lo que van a mirar los operadores a partir de ahora son los rindes reales cuando empiecen a entrar las cosechadoras. Debemos tener en cuenta que debido a la dispersión de las lluvias durante el período crítico, es probable que nos encontremos con mucha variabilidad de rindes según las zonas y por tanto veamos mayor volatilidad. En el caso de la soja, lo precios venían manteniéndose hasta ahora en un claro rango y esperábamos una definición que sabíamos vendría según al clima de agosto. El cultivo se vino deteriorando y finalmente los precios pudieron romper el techo del rango. Esta ruptura disparó una clara indicación técnica de compra para los fondos y especuladores y por tanto es la soja la que viene impulsando la suba del resto de los productos en Chicago.
Por el lado de los factores económicos mundiales, vemos el recrudecimiento de la crisis europea y una mayor posibilidad de una nueva recesión es EEUU. Está claro que los países centrales siguen en problemas: Europa con un grave problema de endeudamiento y ajustes presupuestarios que le va a costar varios años solucionar, y EEUU con una economía que no puede crecer por el alto desempleo y cuyas políticas de estímulo monetario no han provocado un impacto en la economía real. Esta situación que vemos como el talón de Aquiles de los commodities agrícolas, no ha podido impactar en sus cotizaciones debido a la fortaleza de los fundamentals. No perdamos de vista que los problemas económicos están presentes, pero que por ahora el mercado está dando una mayor ponderación a los fundamentals. El mercado sigue mirando los problemas que enfrenta la oferta, asumiendo que la demanda va a seguir constante y por eso el racionamiento se da vía suba de precios. Ahora bien, si la recesión económica termina impactando en la demanda, entonces el racionamiento no es necesario ya que una oferta menor puede suplir una menor demanda, sin ajuste alcista de precios. Las noticias pesimistas impactaron en las bolsas de acciones y otros commodities, pero fueron muy bien absorbidas por los mercados agrícolas, que bajaron muy poco.
Claramente el mercado seguirá firme hasta que la cosecha en EEUU esté asegurada, ya que hoy la certeza es que los stocks son muy escasos; la caída de la demanda por una posible recesión será un factor que el mercado comenzará a ponderar más adelante y mientras tanto… la lucha continúa.
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